ORACIÓN DEL ENFERMO

 

    Padre, ahora que estoy enfermo, 

deja que mi corazón te busque

y se desahogue en Ti.

Desciende con tu bondad hasta 

mis miedos, mis oscuridades y dudas.

Llena con tu presencia

mis silencios vacíos,

dame anchura en el aprieto,

aviva con tu Palabra

mi esperanza decaída,

ayúdame a abandonarme en Ti, 

y a ser agradecido, en todo momento.

 

    Padre, ahora que vivo en la adversidad, 

haz que mis ojos no dejen de mirar

a la cruz de tu Hijo, 

pues en ella, según nos has dicho, 

encontraré la fuerza de amar más allá

de mis límites.

 

    Padre, que el espíritu

me lleve a perseverar hasta el final

del camino largo de la esperanza.

                                                                     Amén.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA SERENIDAD

    Señor, acompáñame en mi enfermedad. Enséñame a tener serenidad, no me dejes caer en el aturdimiento, en la pereza, no dejes que pierda las ansias de superación y mejora. Dame fortaleza y paz para aceptar lo que puedo cambiar.

    Dame coraje para hacer todo lo que puede ayudarme a mejorar mi salud y estado de ánimo.

    Dame inteligencia para descubrir en cada momento lo que es más provechoso para mí y para los que me rodean.

    Señor, enséñame a tener serenidad, para saber disfrutar de los buenos momentos, para sentir el gozo de estar con los de casa y con los que me visitan, para recibir los momentos dolorosos y difíciles con paz de espíritu, para no dejarme abatir ni desesperar, para sacar buen fruto de mi situación.

                                                                    Amén.

 
 

CUANDO DECAE LA ESPERANZA

    He vuelto a Ti, Señor, mis ojos y mi plegaria; he probado todos los remedios... y ahora me siento desmoralizado, desalentado y hundido.

    No deseo hablar con nadie; todo el mundo me molesta. Estoy muy desanimado.

    Recibe mi cansancio, mi desahogo y mi cólera, Señor, también mi falta de ganas de orar.

   Me siento vacío, perdido. Quédate a mi lado, mientras camino por el valle tenebroso.

                                                                     Amén.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA PAZ DE ESPÍRITU

    Señor, ven junto a mí, acompáñame en estos momentos difíciles.

    Ayúdame a tener paz en medio del dolor, de la tristeza, de la soledad.

    Concédeme la paz cuando no puedo dormir por las noches.

    No me dejes sólo cuando pienso en lo que me puede ocurrir y tengo miedo, no me dejes cuando siento la angustia y el desconcierto.

    Tú, Señor, experimentaste la angustia en Getsemaní y en la cruz.

    Tú sabes lo difícil que resulta mantener el espíritu en paz bajo el peso del sufrimiento.

    Enséñame a vivir mi enfermedad confiadamente, seguro de tu bondad.

    Enséñame a comprender que ningún mal puede llegar a destruir la esperanza, la confianza, las ganas de amar, porque nada puede separarme de ti.

    Enséñame a sentir, incluso en los momentos más difíciles, que todo puede ser siempre fuente de gozo, de paz, de vida plena.

                                                                    Amén.

 

PLEGARIA DE ACEPTACIÓN

    Padre: me pongo en tus manos.

    Te ofrezco gozosamente mi vida y mi situación actual: el sufrimiento, la angustia, la incertidumbre, incluso la muerte si me llegase.

    Ayúdame a comprender, Padre, que todo lo que sufro es semilla de una vida mejor.

    Padre, lo acepto y te lo ofrezco uniéndome a los sufrimientos de Jesucristo, tu Hijo, uniéndome a los sufrimientos de todos los hombres y mujeres que sufren enfermedad, hambre, pobreza, opresión, abandono.

    Padre, me pongo en tus manos, para que mi dolor y mi vida entera sea toda ella una obra de amor y dé fruto para el bien de todos los hombres.

    Me pongo en tus manos con infinita confianza, porque tú eres mi Padre.

    Y ante Ti, con el deseo de que llegue a tu Reino, con el deseo de que tu amor llegue a todos, me presento con las palabras que nos enseñó Jesucristo:

    Padre Nuestro ..........

 

ESTOY CANSADO, SEÑOR

    Estoy cansado, Señor, de sufrir.

    Todo me aburre. Ni siquiera aprecio las visitas de mis familiares y amigos. Me siento extenuado y seco.

    Líbrame de la tentación de sentirme víctima, de lamentarme de todo y quejarme de todo.

    Ayúdame a reconocer tu presencia en el rostro de quien me visita, a sentir tu voz en las voces que rompen mi silencio.

    Haz, Señor, que no me encierre en mi sensación de ser incomprendido.

    Haz que me muestre sensible a toda forma de atención y de cuidado.

                                                                     Amén.

 

DESAHOGO DE LA IRA

    Déjame, Señor desahogar mi ira. ¿Por qué tenía que sucederme esto precisamente a mí? ¿Qué mal he hecho yo?

    ¿Por qué no la tomas con tantas personas que jamás te han invocado: los traposos, los violentos y los homicidas? ¡Esos sí que merecerían pasar lo que estoy pasando yo!

    Me fastidia la indiferencia de los que están aquí para ayudarme. El médico tarda en venir y, cuando llega, parece que sólo piensa en marcharse.

    Los días resultan insoportables cuando no tienes nada que hacer, y las noches son interminables cuando no logras conciliar el sueño.

    Me molestan incluso las personas: las sanas, porque me dan envidia; y las que tratan de consolarme con sus frases hechas.

    Señor, acepta mi amargura y perdona mi ira.

                                                                        Amén.

 

ANTE EL DIAGNÓSTICO ACIAGO

    He pasado, Señor, tantas ansias, tanto miedo, siempre esperando y orando... Y ahora que me han dado el resultado de los análisis, al conocer el diagnóstico, se me ha venido el mundo encima.

    ¿Por qué me ha ocurrido esto? ¿En qué me he equivocado? ¿Qué mal he hecho para merecer semejante castigo?

    Hazme, Señor, descubrir que todo en la vida puede cooperar al bien o al mal.

    En lugar de buscar el porqué de las cosas, Tú me invitas a aceptar y a vivir esta situación que no puedo cambiar confiando en que Tú estás siempre conmigo.

                                                                        Amén.

 

ANTES DE UNA OPERACIÓN

    Señor, las horas de espera se hacen interminables.

    Pasan tantas cosas por mi mente: el éxito de la operación.. mi futuro y el de mi familia....

    Estoy angustiado porque se trata de mi cuerpo, de mi vida.

    Dirijo a Ti mi súplica, Señor, porque Tú puedes transformar mi miedo en confianza, mi ansiedad en fortaleza.

                                                                         Amén.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD

    Padre, Jesús, tu Hijo, nos invita a rogarte confiadamente. Tú eres bueno, y eres la fuente de todo bien. Mírame con misericordia, ven a visitarme, alíviame en mí enfermedad y ayúdame a obtener la salud.

    Padre, me pongo ante Ti con toda confianza. Según tu voluntad, escúchame y líbrame de todo mal.

                                                                         Amén.

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